¿Por qué los edulcorantes artificiales nunca reemplazarán el azúcar natural?

Al ofrecer el sabor de la dulzura sin calorías, los edulcorantes artificiales parecen ser la respuesta para muchas personas. Un sabor dulce sin repercusiones de peso parece ser demasiado bueno para ser verdad, ¡y así es! 

El uso de elementos artificiales para endulzar tus alimentos puede hacer que evites alimentos saludables, llenos y altamente nutritivos mientras consumes más alimentos saborizados artificialmente con menos valor nutricional. Estudios han demostrado que las personas que usan edulcorantes artificiales pueden reemplazar las calorías perdidas a través de otras fuentes, posiblemente compensando la pérdida de peso o los beneficios para la salud. 

Los edulcorantes artificiales también pueden jugar otro truco en nuestros cuerpos, ya que estos elementos engañan nuestro paladar pero no a nuestro cerebro. Investigaciones sugieren que pueden evitar que asociemos la dulzura con la ingesta calórica, resultando en un deseo de alimentarnos de más.

Un sabor dulce induce una respuesta de la insulina, lo que hace que el azúcar en la sangre se almacene en los tejidos, pero debido a que el azúcar en la sangre no aumenta con los edulcorantes artificiales, hay hipoglucemia y una mayor ingesta de alimentos. Los edulcorantes artificiales suelen ser de 200 a 600 veces más dulces que el azúcar, estimulando nuestras papilas gustativas pero sin brindar ninguna nutrición real. Esto afecta nuestros procesos metabólicos y puede llevar a un aumento de peso no deseado.

Los alimentos que contienen azúcar en su forma natural, como la fruta entera y otros alimentos naturales, tienden a ser muy nutritivos: densos en nutrientes, ricos en fibra y bajos en carga glucémica. Por otro lado, el azúcar refinado y concentrado consumido en grandes cantidades aumenta los niveles de glucosa e insulina en la sangre, y puede aumentar la propensión a padecer enfermedades como la diabetes y la obesidad. No obstante, es importante entender que las enfermedades crónicas no transmisibles son multicausales, y por lo tanto no se pueden atribuir a un solo factor o nutriente. 

La mejor manera de consumir azúcar es de una manera moderada, natural y saludable. Cuando se trata de tu salud, no hay competencia para lo natural.

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