¡Saca provecho! Conoce las diferencias entre la glucosa y la fructosa y sus beneficios

En los tiempos actuales, más que nunca, se ha evidenciado un creciente interés por la composición de los alimentos y sus beneficios para el cuerpo humano. Esto se debe, en gran medida, a que cada día se desarrollan más intolerancias a cierto tipo de alimentos, y por ello, la sociedad ha comprendido que debemos cuidar lo que comemos y entender mejor la función de cada grupo alimenticio. 

Palabras como “fructosa” y “glucosa”, entre otras; son cada vez más frecuentes en nuestro vocabulario. Pero, ¿sabemos reamente cuáles son las diferencia y beneficios de cada una? 

En este artículo te explicamos qué significa cada una, para que puedas saca provecho de sus múltiples propiedades. 

Lo primero que debemos comprender, es que tanto la glucosa como la fructosa, son tipos de azúcar y son isómeros, es decir, tienen una misma fórmula química, pero se diferencian en su estructura molecular. Sus vías metabólicas son diferentes y por ello tienen diferentes efectos sobre el organismo. 

Glucosa: 

La glucosa es un monosacárido que se encuentra en la sacarosa, en las frutas y en la miel, entre muchos otros alimentos. De los azúcares, es la fuente de energía preferida del cuerpo, principalmente el cerebro (que necesita 130 gramos de glucosa al día para funcionar).

La glucosa, es también conocida como “el combustible del organismo”, puesto que es un tipo de azúcar cuya función principal es aportar la energía necesaria al cuerpo humano para su correcto funcionamiento.  La hormona llamada insulina, es quien ayuda a que la glucosa pase del torrente sanguíneo a las células. 

La glucosa llega a todas las células del organismo a través de transportadores específicos (destacando, GLUT2, GLUT3 y GLUT4). Es importante mencionar que todas las células utilizan la glucosa como combustible energético principal. 

Entre sus propiedades, destacan:

  • Durante la niñez cumple funciones fundamentales en el desarrollo de los tejidos.
  • Durante la adultez aporta la energía mental y física necesaria para ejecutar nuestras actividades diarias o grandes esfuerzos físicos. 
  • La glucosa también permite que el organismo pueda asimilar de forma más efectiva otros grupos alimenticios como las proteínas 
  • Su consumo también regula el sistema nervioso, por lo cual evita alteraciones en su funcionamiento, y con ello, crisis nerviosas. Asimismo, puede apaciguar estados de ansiedad. 
  • Es uno de los grandes componentes presentes en la leche materna, por lo tanto, su dulzura es de los primeros sabores que experimentamos en la vida. 

Fructuosa

Es la “hermana” de la glucosa, pero su diferencia es que se metaboliza más lento que la glucosa (hasta 40% más lento), por lo que no es una fuente de energía inmediata. Como su nombre lo indica, se obtiene principalmente del consumo de frutas y miel. 

La fructosa utiliza transportadores GLUT5 y únicamente puede formar glucógeno hepático y ácidos grasos. Es decir, sólo es absorbida por hepatocitos y adipocitos. Esto se traduce en una menor oportunidad de uso y una mayor tendencia a la acumulación de grasa corporal.

Entre sus propiedades destacan:  

  • Es mejor tolerada por grupos como los diabéticos, pues no necesita de la insulina para entrar en las células. 
  • Al ser combinada con glucosa, la fructuosa es beneficiosa para aquellas personas que llevan una vida activa y que practican deporte con regularidad o de alto desempeño, pues provee de energía y saciedad. 

En realidad, ambas sustancias son complementarias y cumplen funciones parecidas en el organismo. Bien sea que te decidas a consumir un poco de azúcar de mesa o busques  el sabor dulce de las frutas, la clave siempre será la moderación y tener en cuenta tus condiciones físicas y de salud. 

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