- Fecha
- 2026-02-20 11:00:00
- Autor
- Por Esto Es Azúcar
Por qué el músculo importa más de lo que crees para tu metabolismo

Cuando se habla de metabolismo, muchas veces se piensa únicamente en “quemar calorías”. Sin embargo, desde la fisiología, el metabolismo es el conjunto de procesos mediante los cuales el cuerpo obtiene, utiliza y almacena energía para mantenerse con vida. En ese contexto, el tejido muscular cumple un papel mucho más relevante de lo que suele creerse.
El músculo es un tejido metabólicamente activo. A diferencia del tejido adiposo, requiere energía de forma constante incluso en reposo. Esto significa que una mayor cantidad de masa muscular se asocia con un mayor gasto energético basal, es decir, la energía que el cuerpo utiliza simplemente para funcionar: respirar, mantener la temperatura corporal, circular la sangre y sostener la actividad celular.
Además de su impacto en el gasto energético, el músculo cumple una función clave en el manejo de la glucosa. Después de comer, una parte importante de la glucosa circulante es captada por el músculo para ser utilizada como energía o almacenada en forma de glucógeno. Por esta razón, el tejido muscular juega un rol central en la sensibilidad a la insulina y en el control metabólico general.
Con el paso del tiempo, especialmente a partir de la adultez, puede ocurrir una pérdida progresiva de masa muscular si no se estimula adecuadamente. Este proceso, conocido como sarcopenia, no solo afecta la fuerza y la funcionalidad, sino que también puede disminuir el gasto energético total y alterar la regulación metabólica, incluso sin cambios evidentes en el peso corporal.
Desde la nutrición y el movimiento, apoyar la masa muscular requiere estímulos específicos. Si bien cualquier actividad física aporta beneficios, el ejercicio de fuerza es el principal estímulo para mantener y desarrollar masa muscular. Este tipo de ejercicio envía la señal necesaria para que el músculo se conserve activo y funcional, especialmente cuando se acompaña de una ingesta adecuada de energía y proteína.
Entender el papel del músculo permite cambiar la conversación: el metabolismo no depende únicamente de “qué tan rápido” quema calorías una persona, sino de cómo está compuesto su cuerpo y cómo funcionan sus tejidos. Cuidar la masa muscular, a través del ejercicio de fuerza y una alimentación adecuada, es una estrategia clave para la salud metabólica a lo largo de la vida, más allá del peso o la estética.
Fuente:
Wolfe, R. R. (2006). The underappreciated role of muscle in health and disease. American Journal of Clinical Nutrition, 84(3), 475–482.
Sobre el autor

Marcela Barillas es nutricionista clínica graduada de la Universidad Francisco Marroquín y tiene una Maestría en Educación Nutricional Comunitaria de la Universidad de Columbia en dónde ha aprendido a brindar a las personas las herramientas necesarias para que puedan crear un estilo de vida saludable, balanceado y sostenible.
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