- Fecha
- 2026-01-08 11:00:00
- Autor
- Por Esto Es Azúcar
Colesterol LDL y HDL: entender la diferencia

El colesterol es una sustancia que el cuerpo produce de forma natural y que también está presente en muchos alimentos. Cumple funciones esenciales como la producción de hormonas, la estructura de las células y la digestión. El problema no es el colesterol, sino el desequilibrio entre sus distintos tipos.
LDL y HDL: ¿qué hacen en el cuerpo?
El colesterol no viaja solo en la sangre. Se transporta mediante lipoproteínas, principalmente LDL y HDL.
El colesterol LDL lleva colesterol del hígado hacia los tejidos. Cuando se mantiene elevado por periodos prolongados, puede acumularse en las paredes de las arterias y dificultar el flujo sanguíneo.
El colesterol HDL cumple una función protectora: ayuda a recoger el colesterol sobrante y lo transporta de regreso al hígado para su eliminación. Por eso, niveles adecuados de HDL se asocian con una mejor salud cardiovascular.
Más que “bueno” o “malo”, se trata de equilibrio
Ambos tipos de colesterol cumplen funciones necesarias. El objetivo no es eliminar uno u otro, sino mantener un balance saludable, evaluado siempre de forma individual.
Hábitos clave para cuidar el colesterol
Cuidar el colesterol no depende de una sola acción, sino de un conjunto de hábitos sostenidos en el tiempo.
Alimentación
- Priorizar una alimentación variada y balanceada.
- Reducir el consumo frecuente de alimentos procesados.
- Moderar las grasas saturadas y priorizar grasas de mejor calidad. Como referencia general, se recomienda que las grasas aporten aproximadamente entre el 25% y 35% de las calorías diarias, y que las grasas saturadas no superen alrededor del 7%. Más que contar números exactos, la clave está en la calidad y la frecuencia de los alimentos.
- Incluir alimentos ricos en fibra, como frutas, verduras, leguminosas y granos enteros también favorece un mejor perfil de colesterol.
Actividad física
- La actividad física regular ayuda a disminuir el colesterol LDL y a aumentar el HDL. Como referencia general, se recomienda realizar al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada e incluir ejercicios de fuerza al menos dos días por semana. No es necesario hacerlo todo de una vez. Moverse más a lo largo del día y reducir el tiempo sentado ya genera beneficios.
Peso corporal
- El exceso de peso puede asociarse con niveles más altos de LDL, aunque el colesterol elevado puede presentarse en cualquier persona. Mantener un peso saludable mediante hábitos sostenibles puede mejorar el perfil de colesterol.
Tabaco
- Evitar o dejar el consumo de tabaco ayuda a mejorar la salud cardiovascular. Con el tiempo, dejar de fumar puede favorecer el aumento del HDL y mejorar la circulación.
Entender la diferencia entre LDL y HDL permite ver el colesterol con más claridad y menos miedo. Más allá de un número aislado, el cuidado del colesterol se construye con hábitos cotidianos, seguimiento adecuado y decisiones informadas a lo largo del tiempo.
Sobre el autor

Marcela Barillas es nutricionista clínica graduada de la Universidad Francisco Marroquín y tiene una Maestría en Educación Nutricional Comunitaria de la Universidad de Columbia en dónde ha aprendido a brindar a las personas las herramientas necesarias para que puedan crear un estilo de vida saludable, balanceado y sostenible.
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