El azúcar y la nutrición

Nuestro cuerpo necesita energía para poder cumplir sus funciones. Por eso, es importante saber nutrirnos con alimentos que nos dan energía. El azúcar, o sacarosa, es producida de forma natural por muchas plantas y está presente en comidas naturales como frutas, verduras y nueces. Este tipo de alimentos son una buena fuente de energía y una parte esencial de una alimentación balanceada.

Si bien el azúcar es una fuente de calorías, eso no debe ser una razón para verlo como un ingrediente malo. Todo radica en la moderación y en el consumo consciente.

¿Qué quiere decir moderación y consumo consciente?

Pues bien, cualquier ingrediente puede hacer parte de nuestra alimentación: el azúcar, las harinas, el sodio, entre otros. No obstante, su consumo debe hacerse con responsabilidad. Un conocido refrán dice que «todo en exceso es malo y la alimentación no es una excepción».

El cuerpo está habilitado para distinguir las estructuras químicas de los diferentes tipos de carbohidratos –distingue los componentes de los polisacáridos, disacáridos y monosacáridos–, dándole a cada uno su función específica. Por esta razón, el cuerpo digiere cada disacárido de diferente forma, por ejemplo: la lactosa, o azúcar de la leche, se digiere con la enzima lactasa, convirtiéndola en galactosa, es decir más glucosa para ser absorbida por el intestino delgado; la sacarosa es digerida por la sacarasa para ser convertida en glucosa más fructosa; y la maltosa es digerida por la maltasa para ser convertida en glucosa más glucosa.

“Debemos ser conscientes de los diferentes alimentos que consumimos para nutrir a nuestro cuerpo de manera balanceada y mantenernos dentro de las proporciones recomendadas de consumo de azúcar”.

En conclusión, el consumo moderado del azúcar previene los efectos perjudiciales asociados a su consumo excesivo, por lo que puedes incluirlo como parte de tu alimentación diaria.

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